JESUS LLEVO NUESTRAS ENFERMEDADES

Written by admin on Octubre 27th, 2008 in LA SANIDAD.

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     Él cargó con nuestras enfermedades
      y soportó nuestros dolores.

 

El  sacerdote mandará traer para la purificación de esa persona dos aves vivas y puras, un pedazo de madera de cedro, un paño escarlata y una rama de hisopo. Después el sacerdote mandará degollar la primera ave sobre una vasija de barro llena de agua de manantial. Tomará la otra ave viva, la madera de cedro, el paño escarlata y la rama de hisopo, y mojará todo esto junto con el ave viva en la sangre del ave que fue degollada sobre el agua de manantial. Luego rociará siete veces a quien va a ser purificado de la infección, y lo declarará puro. Entonces dejará libre a campo abierto el ave viva.

 

En otra ocasión… se presentó un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicó: —Señor, si quieres, puedes limpiarme.

 

 Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre, diciéndole: —Sí quiero. ¡Queda limpio! Al instante se le quitó la lepra y quedó sano.

Mt.8:17  Lev.14:4-7  Lc. 5:12  Mar.1:41,42

 

Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y su brazo le trajo salvación.

A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, pero me has hecho obediente;  tú no has pedido holocaustos ni sacrificios por el pecado. Por eso dije: «Aquí me tienes —como el libro dice de mí—. Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad;  tu ley la llevo dentro de mí.

Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla.


Fuera de mí no hay otro Dios; Dios justo y Salvador, no hay ningún otro fuera de mí.  

 

Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ningún otro.

 

De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.

 

Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.

 

Is.59:16  Sal.40: 6-8  Jn.10:17,18  Is.45:21,22 Hch.4:12  II Co. 8:9

 

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