Archive for the 'LA GLORIA DE DIOS' Category

VER TU GLORIA

Written by Biblia de las Americas on Viernes, Febrero 12th, 2010 in LA GLORIA DE DIOS.

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Te ruego que me muestres tu gloria.

 

Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo.

 

El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.

 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?

 

Cuando dijiste: Buscad mi rostro, mi corazón te respondió: Tu rostro, SEÑOR, buscaré.

 

Nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.

Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Ex. 33:18   II Co. 4:6   Jn. 1:14,18   Sal. 42:2; 27:8   II Co. 3:18   Jn. 17:24

LA GLORIA DE DIOS

Written by Reina Valera 1995 on Jueves, Noviembre 27th, 2008 in LA GLORIA DE DIOS.

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Yo les he dado la gloria que me diste.

 Vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.

 Por encima de él había serafines. Y el uno al otro daba voces diciendo:  ¡Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos!  ¡Toda la tierra está llena de su gloria!

Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.

Como el aspecto del arco iris que está en las nubes en día de lluvia, así era el aspecto del resplandor alrededor.

    Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová.

 Te ruego que me muestres tu gloria. Jehová le respondió:  pero no podrás ver mi rostro –añadió–, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo.    

A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre,  él lo ha dado a conocer.

Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

Jn. 17:22  Is.6:1-3  Jn. 12:41  Eze. 1:26,28  Ex.33:18,20  Jn.1:18  II Co. 4:6

 



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